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viernes, 22 de agosto de 2014

Un cuarto componente indeseado

paseo en las afueras del pueblo de Tripiti, Milos, 2014


"Mon premier voyage en Grèce eut lieu en 1947. Ma dernière image: une île de la Mer Egée, sans arbres, avec un unique village et un paysage dénudé où misère et beauté s'allient comme deux versants d'une même colline. Misère et beauté. Alliance des contraires, comme cette phrase d'Héraclite que les paysages des Cyclades ne cessent d'épeler en leur lumière: -L'harmonie suprême est coïncidence des contraires. Tout se fait, tout se défait par la discorde-" 

L’Été grec, Jacques Lacarriere




También regreso del egeo, y allá me pregunté una vez más qué es lo que vemos en él,  que es lo que creemos que esconde (a Dios según Elytis), o en su defecto, donde lo buscamos. Esta vez partí con el libro arriba citado, una navaja pintada, afilada, inolvidable. Algo así como El corazón de Ulises de Javier Reverte pero escrito unas cuantas décadas antes, cuando el egeo y sus alrededores eran como nos gustaría encontrarlos. O eso parece. Sus observaciones del Monte Athos no tienen desperdicio.

El problema de leer esta buena literatura, llamada de viaje, es el riesgo de decepcionarse con el entorno o la compañía actual. Musaka para microondas. Ahora las casas cicládicas se alzan con cemento en unas semanas y se pintan como antaño para dar continuidad. La simpatía de los camareros, la supuesta hospitalidad griega, se disuelve entre los dos equinoccios bajo el peso de la moneda europea, el nuevo astro rey.  Dijo el mismo Elytis: “Descomponer a Grecia y veréis que al final no quedará más que un olivo, una viña y un barco. E igualmente, con los mismos tres elementos podréis recomponerla”. El primer componente es el elemento natural, en el segundo aparece la modificación hecha por el hombre y el tercero es pura creación humana. Bien que se me antoja ahora la moneda del euro como el cuarto.


Hay muchas cosas que te pueden dejar mal sabor de boca en la Grecia actual, y eso da pena después de una ración de jorta con aceite y limón. Servilismo, agobio, descuido, depresión, todo aquello que falta en la naturaleza de la Helade se hace presente en sus habitantes, sobre todo en la capital. El país esta siempre al borde de venderse, de convertirse en parque temático para jubilados, en estado nazi, de salir de Europa, de cerrar sus universidades, su televisión pública, de quedarse sin fármacos. Colegios sin tinta ni parné pa los maestros y con los niños mas obesos del continente. En términos occidentales una mierda de país, vamos… y aun así,…ahí sigue maldita sea, y lo interesante es que aun siga estimulando cabezas. Un periodista de El país escribió hace dos años una frase tremenda: “En Grecia lo único que va a quedar de pie son sus ruinas”. Merece una reflexión. Por mi cuenta, nunca se me hizo tan evidente como este verano aquello que ha salvado a este país de su absoluta explotación: la aspereza, lo jodido de su relieve. Montañas yermas, islas como espinas, vientos, paredes inmensas de piedra, arbustos inclinados, costas que no lo son. Todo esto y solo esto es la bendición del egeo, de hecho… mar que tomo su nombre a partir de un suicidio vano. Poesía.

Estos fragmentos del  L’Été grec satisfacen a la cuestión inicial de ¿qué puñetas buscamos allá?, ¿de que esta hecho el busto que dolía las manos de Seferis?




"VIII. A TRAVERS L'ARCADIE.



Il y a en grec des mots dont les syllabes m'ont toujours fait rêver. Magie des sons d'abord, de résonances, d’échos inhabituels à nos lèvres romanes.


…Rhadamanthe, Èrymanthe, Atalante,
Olynthe, Amarynthe, Tyrinthe,
Rhamonthe, Amathonte, Phlionte…


Si je m’amusais à décortiquer les consonances et les phonèmes de ces mots, il serait facile d’en faire apparaitre le commun dénominateur : ces suffixes en –ante, inthe, -onte qui tous trois, par leurs voyelles sourdes, sont comme l’écho d’un autre son, d’in autre mot, absent, invisible ou inentendu…

…Il ne faut pas confondre les livres qu’on lit en voyage et ceux qui font voyager. Les livres ne sont pas seuls, mais également les mots, a receler l’étrange pouvoir d’agir sur nos désirs et sur nos actes. Ainsi encore du mot STYX. Ce n’est pas seulement l’histoire, la légende attachée à ce mot qui furent à l’origine de l’attraction qu’il exerça sur moi. Ses lettres insolites y ont joué le rôle essentiel, insolites et sonores comme un sombre cristal, un quartz noir, enfermant l’écho des cavernes, STYX, comme stalactite qui se brise. Ou aussi cet autre mot grec NYX, qui signifiait la nuit et dont les deux dernières lettres –comme celles de STYX- peut être parce qu’elles inversent pour nous l’ordre courante de l’alphabet et qu’elles doublent inutilement le son, ont une résonance à la fois étrange et lugubre qu’on retrouve précisément dans nombre de mots évoquant la nuit ou désignant des animaux nocturnes –stryx, lynx, bombyx.

Le STYX était un fleuve qui coulait aux Enfers. Il était fils de NYX (la nuit) es des ténèbres. Et comme ce nom –en tant que nom commun- signifiait aussi froid glacial, frisson, horreur, on voit que ce nom débordait de connotations : nuit, froid, glace, frisson … »


murallas ciclópeas de Tírinthos

El poder del sonido de las palabras siempre me ha parecido un recurso sobrevalorado, sostenido solo por la sugestión y sin apenas valor real. Sin embargo, esa cadena de sucesos fonéticos que describe Lacarriere me puso los pelos de punta, pues no pude más que recordar con él la misteriosa emoción que siempre he sentido al pronunciar ciertos nombres, sobre todo ciertas combinaciones de sílabas,  como las expuestas -ante, -inthe, -onte.

Cuenta el autor que lo más cerca que estuvo jamás de la Grecia antigua fue una tarde en una playa de Evia, en una cala que no tenía nada de especial, sin ruinas a la vista ni historia conocida ligada. Estaban allí unos chavales jugando a coger cangrejos cuando uno de ellos le pregunto al otro si el animal estaba herido de muerte. El otro le respondió “Jaropalevi”, literalmente “luchando contra Caronte”. Milagro de palabra, cargada de toda una historia olvidada y pronunciada naturalmente por dos niños jugando. El término no figura en griego antiguo pero está formado por dos palabras que existían en la antigüedad: Caronte, nombre del barquero quien, entre las orillas del Aqueronte pasaba los muertos a los infiernos, y palevo –luchar, combatir- que viene directamente del término antiguo palaio. Le combinación debe pertenecer a la llamada lengua acrítica y más precisamente a los cantos de Digenis.

A mi entender, para los filohelenos  Grecia no existe en realidad. Es un lugar en su mente, un patrimonio universal que en otras culturas toma otros nombres. E idioma y teatro son los únicos vehículos dignos que quedan para vislumbrarlo. Una tarde, una sola tarde bien avanzada, anocheciendo, frente el teatro de Epidauro puede hacerte olvidar todo. Da igual que haya gente o estés solo. Tras las últimas gradas hay pinos que puedes escuchar desde abajo. Puedes oír incluso como se escapa el viento entre las hojas de la tercera y cuarta fila de pinos más allá del teatro. Esas gradas de frente durante un minuto hacen la historia muy evidente. Y hablando de filohelenos, resulta que muchos escritores dejaron de viajar a Grecia a partir de la década de los 70, cuando el turismo masivo cambio al país. Entre estos Jacques Lacarriere y Lawrence Durrell que decidieron no volver y guardar sus recuerdos intactos. Fue curiosamente Durrell el primero en proponérselo, diciéndole una y otra vez a Lacarriere “Haced como yo, no regreséis jamás. La Grecia de hoy, para nosotros, sus viejos amantes, es como Eurídice para Orfeo. Si volvemos a ella, la perderemos para siempre. Cambiar de amor, cambiad de vida, descubrir otras tierras, otras Eurídices…”

Y dije curiosamente pues fue el mismo, Durrel quien se desdijo a sí mismo, enviándole una cachonda carta nuevamente a Lacarriere que decía “Mea máxima culpa. Sí, he vuelto a Corfu. No pude aguantarme de regresar a mis antiguas pasiones. Pero, si os digo toda la verdad, he sido bien castigado pues he encontrado una Eurídice bien cebada”

Después de recibir esa carta, el autor de El verano griego volvió a Atenas y siguió escribiendo, lo malo, y lo bueno. Sus últimas palabras en el libro se asemejan mucho a la canción aquella de Nikos Gatsos que postee hace tiempo dedicado a Persefone y Eleusis, se llamaba… si, la Pesadilla de Persefone. La hija bastarda de Zeus y Demeter que se convirtió en reina del Hades, del que tenía que entrar y salir –en Eleusis estaba esa puerta- una vez al año dando lugar así a las estaciones. Las que traen a los turistas.

lunes, 9 de junio de 2014

Dedicatoria fallida

Plaza  y mercado de Saint-Bruno
Ocurrió hace unos pocos meses, pero no quería olvidarlo. Fueron 10 minutos muy graciosos escuchando una emisión de radio mientras cruzaba el mercado de Saint-Bruno, al lado de casa.

En Radio Clásica habían invitado a alguien muy refinado y correctísimo en el habla para elegir unos pocos temas musicales y comentarlos. No necesariamente "clásicos". Me encanta ese programa, el presentador es muy cuco y a veces toma una posición díscola para el invitado, sobre todo si este huele a burgués.

Así, antes de cerrar el programa, el invitado comienza a hablar de Haydn, de lo injusto que ha sido siempre el mundo de las discográficas y la radio con él, que qué gran genio era etc etc. Vamos, todo un despliegue de restitución y moral histórica. Decía que, el único fallo de Haydn fue vivir al lado de Mozart, pues en todo lo demás era igual de bueno que él, y que, por supuesto hay que escucharlo más. Quiso desmentir el mito de que estaban enfrentados, y por eso, escogió como tema a escuchar un cuarteto de Mozart dedicado a Haydn.

Tras esto, el invitado se calló esperando que el tema comenzara. Sin embargo, el locutor le dijo secamente:

-Claro Monsieur, por eso nos elige usted un tema compuesto por Mozart, para reivindicarnos la figura de Haydn ¿verdad?

El silencio duró apenas unos segundos, 3 o 4, pero fue digno de un cortometraje.

Se escuchó un movimiento del cuarteto, se termino el programa, y seguido y sin publicidad comenzo un brevisimo programa de 5 min. dedicado a la filosofía que trato de explicar la frase de Sartre que condensa todo su pensamiento:

"En el ser humano, la existencia precede a la esencia"

Dijeron, que el ser humano, al contrario del resto de los entes vivos o no, no tiene una esencia (función) al nacer, sino que se va formando poco a poco, él es su propia esencia.

“El hombre se hace, no está todo hecho desde el principio, se hace al elegir su moral, y la presión de las circunstancias es tal, que no puede dejar de elegir una. No definimos al hombre sino en relación con un compromiso.”

Mientras miraba los puestos del mercado, todo esto me parecía muy gracioso. Aun asi, no me voy a ir sin romper una lanza por Haydn, pues ..precisamente... este año, después de 15 años escuchando clásica, encontré algo de Haydn que me encanta y echo de menos oír. El último movimiento, Finale, de su sinfonía 45 "Los adioses"

Además, resulta que es cierto eso de que tenia mucho sentido del humor. En aquella época tocaba para un príncipe que no dejaba partir a los músicos a su casa. Por lo visto llevaban muchos dias encerrados en un palacio de verano... Así, Haydn, compuso un final de sinfonía en el que los musicos se levantan uno a uno y se marchan quedando cada vez menos tocando mas o menos los mismos compases. Al final toda la melodía la lleva un violín, si no me equivoco.




martes, 21 de enero de 2014

1900. Monte Veritá



Año 1900. Agobiados del consumismo y la globalización -como declararon (¿?!!!)- cinco centroeuropeos cogieron el tren, cruzaron los alpes y llegaron allí, a ese montículo sobre el Laco Maggiore, que tras el ritual de la primera noche fue bautizado Monte Veritá.  Unos pocos años después muchos pasaron por ese lugar: Lenin, Hesse, Otto Gross... De hecho, Siddhartha se baso en una experiencia que Hesse tuvo en este rincón.

Una vez más, la historia no se repite, pero rima (M. Twain). Existe un buen documental (emitido en canal Arte) de Henry Colomerm sobre este tema.

Completo esto con una posible referencia  primigenia a estos reaccionarios. Me contó mi padre que los griegos que buscaban un rincón tranquilo en el mediterráneo, donde no hubieran llegado aun los modelos de polis modernas (mayormente jonias), viajaban preguntando si sabían lo que era un remo. Allá donde recibían una respuesta negativa se quedaban. Arcadia parece que era uno de esos lugares.
Las fotos son todas de ese lugar: Monte Veritá.



lunes, 4 de noviembre de 2013

el analista alatriste

¿Sabes por qué quiere la gente que acabe la crisis? Para volver a hacer exactamente lo mismo que hacia antes.

A.P.Reverte (en la entrevista de Salvados)

domingo, 24 de marzo de 2013

Sobre la naturaleza de las cosas

De rerum natura, copia de 1483
Con este título quiso Lucrecio (S. I a.C.)  englobar todo.Y digo todo no por que hubiera incluido todas las ramas del saber y corrientes filosóficas, que no, sino por que en ese papiro o pergamino se introdujo una explicación lógica de toda la naturaleza, desde el átomo hasta el fin del universo, que no es poco. Todo un conocimiento que ahora podríamos mal llamar “clandestino”, pues por aquel entonces y como curiosamente calculó Flaubert, “Justo cuando los dioses habían dejado de existir y Cristo no había venido todavía, hubo un momento único en la historia, entre Cicerón y Marco Aurelio, en el que solo estuvo el hombre”.
Buena parte de lo que ya se dijo hasta entonces sin coacción, interés o sentido del ridículo estaba allí escrito. Y todo además en verso -no se si casual, o a proposito aunando la moderna dicotomización del saber entre ciencias y letras-. Una cosmogonía con el concepto físico del atomismo como ventana al universo.

Demócrito propuso un modelo. Epícuro lo desarrollo y le sumó una postura hacia la vida con su tetrafármakon (apartar los 4 miedos principales del ser humano: dioses, muerte, dolor y fracaso) y al que la iglesia maniobró para vestirlo de hedonismo pecaminoso y egoista. Por último Lucrecio -el autor- lo plasmó hasta límites poeticos-hipoteticos insospechablemente acertados. Es como si Giordano Bruno, Newton, Darwin, Lavoisier, Bohr, Mendeleev, Planck y otros anacronismos hubieran paseado por las calles de Pompeya, se hubieran colado en una boda y por aburrimiento hubieran firmado con extensas notas en el libro de invitados.

Tetrafármakon encontrado en Herculano


He aquí una breve muestra de las luminosas brutalidades que aparecen en esta obra -agarraos que vienen curvas- :

-Todo esta hecho de particulas invisibles …y cuando algo se descompone vualve al final a ellas Indivisibles, infinitas, invisibles y que están en constante movimiento chocando unas con otras dando lugar nuevas combinaciones que perduran mas o menos..!

-Estas particulas elementales de materia son eternas …con las cuales esta hecho todo el universo, desde las estrellas hasta los insectos. Son indestructibles e inmortales aunque cualquier objeto particular sea efímero.

-La suma total de la materia es siempre la misma. No prevalece ni la creación  ni la destrucción.

-Las particulas elementales son infinitas en numero pero limitadas en cuanto a la forma y al tamaño.

-El universo no tiene creador ni ha sido creado por nadie (aquí se desvía de Epícuro, el cual fue mas bien lo que hoy se llama agnostico apático).

-Todo surge como consecuencia de un cambio de rumbo.

-Ese cambio de trayectoria es la fuente de la libertad de albedrío.

-La naturaleza experimenta sin cesa …todos los seres han experimentado un proceso de ensayo y error.

-El universo no fue creado para los humanos ni alrededor de los humanos.

-Los humanos no son seres únicos.

-La sociedad humana no comenzó en una edad de oro de calma y plenitud, sino en una lucha primigenia por la supervivencia.



No me resisto a recordar un estudio que declaraba que la inteligencia humana está en manifiesto  y comprobable declive debido a la falta de exposicion a la naturaleza y por la falsa impresión de superioridad que ofrece el conocimiento acumulado y heredado. Recuerdo que en el articulo –periodico El Pais- el academico afirmaba que si nos trasladaran a cualquier ciudad antigua mas o menos educada, seriamos los tontos del pueblo.

En fin, el libro que se merece una mención por toda estas observaciónes es “El giro” de Stephen Greenblatt. No es una novela, sino la descripción de un episodio historico, de un pliege mayor del emerger del llamado renacimiento italiano, de una de las mejores zancadas del humanismo. En el se explica gracias a muchas fuentes bibliográficas, como un secretario del vaticano bien conocido, Poggio Bracciolini, descubre el libro De rerum natura de Lucrecio y sus consecuencias.

viernes, 15 de marzo de 2013

¿Oyeron la noticia?


Las aparentes certezas matemáticas siguen peleándose con las evidencias del mundo real. Los samios Pitágoras y Epícuro aun mantienen sus apuestas. O….al menos hasta la semana pasada, como A. Monterroso nos contará. Pero antes, que otro mejor y no yo introduzca de que va el tema.




Las implicaciones de la palabra ‘joya’ —valiosa pequeñez, delicadeza que no está sujeta a la fragilidad, facilidad suma de traslación, limpidez que no excluye lo impenetrable, flor para los años— la hacen de uso legítimo aquí. No sé de mejor calificación para la paradoja de Aquiles, tan indiferente a las decisivas refutaciones que desde más de veintitrés siglos la derogan, que ya podemos saludarla inmortal. Las reiteradas visitas del misterio que esa perduración postula, las finas ignorancias a que fue invitada por ella la humanidad, son generosidades que no podemos no agradecerle. Vivámosla otra vez, siquiera para convencernos de perplejidad y de arcano íntimo. Pienso dedicar unas páginas         —unos compartidos minutos— a su presentación y a la de sus correctivos más afamados. Es sabido que su inventor fue Zenón de Elea, discípulo de Parménides, negador de que pudiera suceder algo en el universo.

La biblioteca me facilita un par de versiones de la paradoja gloriosa. La primera es la del hispanísimo Diccionario hispano-americano, en su volumen vigésimo tercero, y se reduce a esta cautelosa noticia: El movimiento no existe. Aquiles no podría alcanzar a la perezosa tortuga. Declino esa reserva y busco la menos apurada exposición de G. H. Lewes, cuya Biographical History of Philosophy fue la primera lectura especulativa que yo abordé, no sé si vanidosa o curiosamente. Escribo de esta manera su exposición: Aquiles, símbolo de rapidez, tiene que alcanzar a la tortuga, símbolo de morosidad. Aquiles corre diez veces más ligero que la tortuga y le da diez metros de ventaja. Aquiles corre esos diez metros, la tortuga corre uno; Aquiles corre ese metro, la tortuga corre un decímetro; Aquiles corre ese decímetro, la tortuga corre un centímetro; Aquiles corre ese centímetro, la tortuga un milímetro; Aquiles el milímetro, la tortuga un décimo de milímetro, y así infinitamente, de modo que Aquiles puede correr para siempre sin alcanzarla. Así la paradoja inmortal.

JORGE LUIS BORGES: La perpetua carrera de Aquiles y la tortuga.
(Discusión. Buenos Aires, 1964).



Los más antiguos testimonios del pensamiento infinitesimal. Leibniz y Newton en 1666  convertirán estas paradojas en el cálculo de derivadas e integrales.



Por fin, según el cable, la semana pasada la tortuga llegó a la meta.
En rueda de prensa declaró modestamente que siempre temió perder, pues su contrincante le pisó todo el tiempo los talones.
En efecto, una diezmiltrillonésima de segundo después, como una flecha y maldiciendo a Zenón de Elea, llegó Aquiles.

Augusto Monterroso. La tortuga y Aquiles.

domingo, 23 de enero de 2011

El arca de Arkás

Empezando a gustar de veras los comics, a mi, también. Tanto como cuando de pequeño, aunque de otra manera. Trataré a partir de hoy, y de manera, seguramente muy interrumpida pero constante, de hacer de traductor & interprete de un autor de comics tan conoci- do en Grecia como desconocido en el resto del globo. Este tipo tan genial como anónimo, de pseudo- nimo Arkás (única información personal conocida de él), se ha convertido en una suerte de accesorio de viaje para los helenos, atravesando 2 o casi 3 generaciones de mesitas de noche y dando lugar a una especie de bodega humoristica en los bienlogrados kioskos de allá.
Para más cosas, en la wikipedia española hay un buen resumen.

Una viñeta de la serie de "La vida, después" (1999).


 

Postdata de Mario Benedetti : 

Vivir 
despues de todo
no es tan fundamental.

domingo, 4 de noviembre de 2007

La ultima respuesta

En la ventana del piso 84 hay un bonsái que mira al cielo. Al oficinista le sobra tiempo y le regala el agua de su vaso de plástico.
Él ya sabe, que la complejidad de la diminuta superficie de una sola hoja, es infinitamente superior a la del edificio en que se encuentra, tanto estructural como funcionalmente.El ya lo sabe. Pero lo olvida. Es, obviamente, más interesante observar la ciudad que se extiende bajo sus pies.
Aun así, el sitio que le dedica a la planta es, a su parecer, el mas bello de la oficina, y de regarlo nunca se olvida.

¿Por qué?

Es una pregunta interesante que te dirige irremediablemente a una primera remesa de conclusiones rápidas y superficiales. Como biólogo, confieso no tener la certeza de una respuesta firme. De una respuesta sin procedencia.


Tras una aceptable reflexión inaugural, diría que el color verde estimula mi retina humana, de tal manera que la reacción neuronal provocada desemboca en la creación de un estado de animo placentero.Que genera una calma sugestiva, (véase el color de la mayoría de las pizarras escolares y batas de la enfermeras), como bien nos explica la cromatoterapia en una breve búsqueda por internet.
Se acepta. Pero una firme seguridad de origen difuso me surge al afirmar que esto es insuficiente. El problema es que esta insatisfacción se genera a partir de una intuición, que no deducción, y eso comienza a cabrearme, debido a mi costumbre a usar el método axiomático o cartesiano.

Una segunda inmersión para encontrar esa causa alternativa y oculta me obligaría a razonar en un ámbito donde la lógica aun tiene potestad pero las cifras no. De esta manera, concluiría diciendo que el ser humano, al final y en contra de lo que he creído siempre, si difiere sustancialmente del resto de los seres, debido a su capacidad de sugestión. La capacidad cultural de nuestra especie es única. Produce arte y sugestión, entre otras cosas. Así, una asociación de la idea de planta como algo complaciente, positivo o bueno explicaría satisfactoriamente la questión.

¿Si?, ...¿con esto se explica todo?

Pues, aunque parezca decepcionante para algunos,...Si. Estas conclusiones explicarían completamente el hecho de que una persona disfrute de la contemplación de un bonsái o del tacto al acariciar un gato y no una alfombra.

... el problema, es que todo esto es valido solo para explicar el comportamiento de un animal racional, como nuestra especie, frente a otras.Solo valido para explicar la reacción que tiene el ser humano frente al resto de seres vivos y no del comportamiento que puedan tener estos con nosotros, y lo que es más, entre ellos.
A primera vista, no hay animal ninguno que tenga macetas en su hogar, pero si analizamos solo uno de los incontables ejemplos extremos de comportamiento "humano"en animales, saludariamos a la pregunta original de este articulo con vacio tan grande como nuestra propia imaginación.Todas las razones anteriormente expuestas se derrumban, se colapsan.

En la plaza de la estación Shibuya, en Odate,Japón, se encuentra la estatua de un perro llamado Hachiko. Esta escultura se erigió estando este perro en vida, el cual, además, murió bajo ella un año después de su inauguración. Hachiko acostumbraba, sin falta, a acompañar a su amo hasta la estacion de tren y le esperaba en el mismo sitio hasta que él volviera de su trabajo. Tras dos años de vida juntos, su amo muere en el trabajo y no vuelve jamas. El animal, durante los próximos 10 años y hasta su ultimo día de vida, le espera todos los días en la estación de tren.

Los signos de interrogación me parecen mas grandes que cualquier pregunta que pudiera introducir entre ellos...

Obviamente hay algo que se nos escapa, o por lo menos a mi personalmente. Probablemente sera algo a lo cual no se puede llegar con la preciada deducción, pero si con la intuición, a la que tanto he subestimado. Es muy probable que exista una verdad universal que cubra y responda a la pregunta original. Y es mas probable todavía, que las pruebas de la existencia de aquella verdad universal, esa palabra de cuatro letras, están en los animales y no tanto en nosotros.

Las imágenes pertenecen a una serie llamada "Ashes and Snow" del fotógrafo Gregory Colbert. Ninguna de ellas ha sido digitalmente superpuesta. Recomiendo el homónimo documental.