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sábado, 10 de octubre de 2015

Estuvieron (estaremos?) aquí


La mágica frase que resume todo un libro:

"Durc es definitivamente el hijo de todo el clan, Ayla. Es el hijo único del clan"




El clan del oso cavernario. Jean M. Auel.



lunes, 25 de marzo de 2013

Planeta humano



Los dos no tienen desperdicio y son terriblemente sugerentes. Pero solo uno de ellos se ha de titular “Human planet”. ¿Qué pregunta ha de reemplazar a esta?









domingo, 24 de marzo de 2013

Sobre la naturaleza de las cosas

De rerum natura, copia de 1483
Con este título quiso Lucrecio (S. I a.C.)  englobar todo.Y digo todo no por que hubiera incluido todas las ramas del saber y corrientes filosóficas, que no, sino por que en ese papiro o pergamino se introdujo una explicación lógica de toda la naturaleza, desde el átomo hasta el fin del universo, que no es poco. Todo un conocimiento que ahora podríamos mal llamar “clandestino”, pues por aquel entonces y como curiosamente calculó Flaubert, “Justo cuando los dioses habían dejado de existir y Cristo no había venido todavía, hubo un momento único en la historia, entre Cicerón y Marco Aurelio, en el que solo estuvo el hombre”.
Buena parte de lo que ya se dijo hasta entonces sin coacción, interés o sentido del ridículo estaba allí escrito. Y todo además en verso -no se si casual, o a proposito aunando la moderna dicotomización del saber entre ciencias y letras-. Una cosmogonía con el concepto físico del atomismo como ventana al universo.

Demócrito propuso un modelo. Epícuro lo desarrollo y le sumó una postura hacia la vida con su tetrafármakon (apartar los 4 miedos principales del ser humano: dioses, muerte, dolor y fracaso) y al que la iglesia maniobró para vestirlo de hedonismo pecaminoso y egoista. Por último Lucrecio -el autor- lo plasmó hasta límites poeticos-hipoteticos insospechablemente acertados. Es como si Giordano Bruno, Newton, Darwin, Lavoisier, Bohr, Mendeleev, Planck y otros anacronismos hubieran paseado por las calles de Pompeya, se hubieran colado en una boda y por aburrimiento hubieran firmado con extensas notas en el libro de invitados.

Tetrafármakon encontrado en Herculano


He aquí una breve muestra de las luminosas brutalidades que aparecen en esta obra -agarraos que vienen curvas- :

-Todo esta hecho de particulas invisibles …y cuando algo se descompone vualve al final a ellas Indivisibles, infinitas, invisibles y que están en constante movimiento chocando unas con otras dando lugar nuevas combinaciones que perduran mas o menos..!

-Estas particulas elementales de materia son eternas …con las cuales esta hecho todo el universo, desde las estrellas hasta los insectos. Son indestructibles e inmortales aunque cualquier objeto particular sea efímero.

-La suma total de la materia es siempre la misma. No prevalece ni la creación  ni la destrucción.

-Las particulas elementales son infinitas en numero pero limitadas en cuanto a la forma y al tamaño.

-El universo no tiene creador ni ha sido creado por nadie (aquí se desvía de Epícuro, el cual fue mas bien lo que hoy se llama agnostico apático).

-Todo surge como consecuencia de un cambio de rumbo.

-Ese cambio de trayectoria es la fuente de la libertad de albedrío.

-La naturaleza experimenta sin cesa …todos los seres han experimentado un proceso de ensayo y error.

-El universo no fue creado para los humanos ni alrededor de los humanos.

-Los humanos no son seres únicos.

-La sociedad humana no comenzó en una edad de oro de calma y plenitud, sino en una lucha primigenia por la supervivencia.



No me resisto a recordar un estudio que declaraba que la inteligencia humana está en manifiesto  y comprobable declive debido a la falta de exposicion a la naturaleza y por la falsa impresión de superioridad que ofrece el conocimiento acumulado y heredado. Recuerdo que en el articulo –periodico El Pais- el academico afirmaba que si nos trasladaran a cualquier ciudad antigua mas o menos educada, seriamos los tontos del pueblo.

En fin, el libro que se merece una mención por toda estas observaciónes es “El giro” de Stephen Greenblatt. No es una novela, sino la descripción de un episodio historico, de un pliege mayor del emerger del llamado renacimiento italiano, de una de las mejores zancadas del humanismo. En el se explica gracias a muchas fuentes bibliográficas, como un secretario del vaticano bien conocido, Poggio Bracciolini, descubre el libro De rerum natura de Lucrecio y sus consecuencias.

viernes, 15 de marzo de 2013

¿Oyeron la noticia?


Las aparentes certezas matemáticas siguen peleándose con las evidencias del mundo real. Los samios Pitágoras y Epícuro aun mantienen sus apuestas. O….al menos hasta la semana pasada, como A. Monterroso nos contará. Pero antes, que otro mejor y no yo introduzca de que va el tema.




Las implicaciones de la palabra ‘joya’ —valiosa pequeñez, delicadeza que no está sujeta a la fragilidad, facilidad suma de traslación, limpidez que no excluye lo impenetrable, flor para los años— la hacen de uso legítimo aquí. No sé de mejor calificación para la paradoja de Aquiles, tan indiferente a las decisivas refutaciones que desde más de veintitrés siglos la derogan, que ya podemos saludarla inmortal. Las reiteradas visitas del misterio que esa perduración postula, las finas ignorancias a que fue invitada por ella la humanidad, son generosidades que no podemos no agradecerle. Vivámosla otra vez, siquiera para convencernos de perplejidad y de arcano íntimo. Pienso dedicar unas páginas         —unos compartidos minutos— a su presentación y a la de sus correctivos más afamados. Es sabido que su inventor fue Zenón de Elea, discípulo de Parménides, negador de que pudiera suceder algo en el universo.

La biblioteca me facilita un par de versiones de la paradoja gloriosa. La primera es la del hispanísimo Diccionario hispano-americano, en su volumen vigésimo tercero, y se reduce a esta cautelosa noticia: El movimiento no existe. Aquiles no podría alcanzar a la perezosa tortuga. Declino esa reserva y busco la menos apurada exposición de G. H. Lewes, cuya Biographical History of Philosophy fue la primera lectura especulativa que yo abordé, no sé si vanidosa o curiosamente. Escribo de esta manera su exposición: Aquiles, símbolo de rapidez, tiene que alcanzar a la tortuga, símbolo de morosidad. Aquiles corre diez veces más ligero que la tortuga y le da diez metros de ventaja. Aquiles corre esos diez metros, la tortuga corre uno; Aquiles corre ese metro, la tortuga corre un decímetro; Aquiles corre ese decímetro, la tortuga corre un centímetro; Aquiles corre ese centímetro, la tortuga un milímetro; Aquiles el milímetro, la tortuga un décimo de milímetro, y así infinitamente, de modo que Aquiles puede correr para siempre sin alcanzarla. Así la paradoja inmortal.

JORGE LUIS BORGES: La perpetua carrera de Aquiles y la tortuga.
(Discusión. Buenos Aires, 1964).



Los más antiguos testimonios del pensamiento infinitesimal. Leibniz y Newton en 1666  convertirán estas paradojas en el cálculo de derivadas e integrales.



Por fin, según el cable, la semana pasada la tortuga llegó a la meta.
En rueda de prensa declaró modestamente que siempre temió perder, pues su contrincante le pisó todo el tiempo los talones.
En efecto, una diezmiltrillonésima de segundo después, como una flecha y maldiciendo a Zenón de Elea, llegó Aquiles.

Augusto Monterroso. La tortuga y Aquiles.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Dis - obviedad II ...y el principio antrópico


El hielo no debería flotar, o al menos no debería esperarse eso de él. Aunque explicable, esto es tan extraño como ir a una biblioteca, escoger al azar un libro de tapa dura y bien encuadernado, acostarlo sobre una mesa y observar cómo se abre por la primera pagina.

Así lo entendí al recordar esta anomalía mientras leía un articulo relacionado con este tipo de informaciones inútiles. Debería precipitar, haber congelado océanos y lagos durante las glaciaciones y destruir y reformar así la vida presente en esta tierra. Leo sobre esa búsqueda académica que empezó en 1900, para descubrir y entender todos los tipos de hielos presentes y posibles en el universo. Y en todos ellos (van por el Nº XIV), el agua sólida siempre siempre es más densa que la liquida.

Que la forma  y el olor de los pétalos de una orquídea sea una copia exacta del cuerpo de un abejorro hembra no es equiparable, no ha de sorprender por fascinante que sea, pues eso no es una casualidad, es un resultado tras una reacción, la de la coevolución.  Sin embargo, si es casual que solo en las condiciones de este planeta, el agua a los mágicos 4 °C de la vuelta e inesperadamente haga descender  su densidad. Escribo todo esto para recordarme a mí mismo la perplejidad que están sufriendo los físicos por la inverosímil precisión con que parecen ajustadas las constantes fundamentales de nuestro cosmos. Existen dos palabrejas que juntas dan mucho que pensar y atraviesan como espada fresca las pausas de esta curiosidad estadística: el “principio antrópico”. Este ya se postuló en 1904 por el naturalista Russell Wallace diciendo "Es posible que un universo tan enorme y complejo como el que vemos a nuestro alrededor sea un requerimiento absoluto para producir un mundo adaptado en todo detalle para que la vida se desarrolle ordenadamente y culmine en el hombre".

Curiosa cábala, se antoja como el germen de una religión monoteísta mientras que fue dicha por un agnóstico convencido.

Y mientras aqui se piensa donde no se toca fondo, en el norte de África la gente actúa porque ya lo tocó suficientemente.

lunes, 31 de enero de 2011

Dis - obviedad I ...y el triunfo de la estética


¿Te diste cuenta lo improbable de tapar con exactitud el perfil de una moneda con la cabeza de un alfiler?

Es mera casualidad, es sencilla y escandalosamente fortuito e  improcedente como una rima entre los párrafos del currículum de un militar, que la luna descanse en el único punto capaz de ofrecernos un eclipse solar total. 





¿O no?



Wayne shorter entró en el teatro Isabel la catolica, tocó, y no paro o hubo pausa alguna hasta pasada más de una hora, al final del concierto. Morente y su pañuelo estaban entre el público, periodistas, jazzeros y curiosos también.No creo que mucha gente en esa sala tuviera claro que música era esa. La gente me preguntaba como estuvo. Decir que "estuvo bien guapo" sería algo así como comentar la belleza de los diseños fractales en la disposicion de unas ramas,  aconsejar un libro de Stephen Hawking, ese tipo de cosas; por otro lado, poner cara de rumiante y confesar "decepción tio, no tocó nada bueno suyo" es  -y esto es lo único que se me ocurre- desantender los delirios de suciedad y polvo en el borde de una esfera luminosa.

A la semana de aquello, leí en el periodico que tras el concierto Wayne le dijo al público: "Gracias por venir y seguir escuchando esta música que la gente todavia sigue llamando jazz"


Ese "todavía" creo que es el triunfo de la estética.

domingo, 4 de noviembre de 2007

La ultima respuesta

En la ventana del piso 84 hay un bonsái que mira al cielo. Al oficinista le sobra tiempo y le regala el agua de su vaso de plástico.
Él ya sabe, que la complejidad de la diminuta superficie de una sola hoja, es infinitamente superior a la del edificio en que se encuentra, tanto estructural como funcionalmente.El ya lo sabe. Pero lo olvida. Es, obviamente, más interesante observar la ciudad que se extiende bajo sus pies.
Aun así, el sitio que le dedica a la planta es, a su parecer, el mas bello de la oficina, y de regarlo nunca se olvida.

¿Por qué?

Es una pregunta interesante que te dirige irremediablemente a una primera remesa de conclusiones rápidas y superficiales. Como biólogo, confieso no tener la certeza de una respuesta firme. De una respuesta sin procedencia.


Tras una aceptable reflexión inaugural, diría que el color verde estimula mi retina humana, de tal manera que la reacción neuronal provocada desemboca en la creación de un estado de animo placentero.Que genera una calma sugestiva, (véase el color de la mayoría de las pizarras escolares y batas de la enfermeras), como bien nos explica la cromatoterapia en una breve búsqueda por internet.
Se acepta. Pero una firme seguridad de origen difuso me surge al afirmar que esto es insuficiente. El problema es que esta insatisfacción se genera a partir de una intuición, que no deducción, y eso comienza a cabrearme, debido a mi costumbre a usar el método axiomático o cartesiano.

Una segunda inmersión para encontrar esa causa alternativa y oculta me obligaría a razonar en un ámbito donde la lógica aun tiene potestad pero las cifras no. De esta manera, concluiría diciendo que el ser humano, al final y en contra de lo que he creído siempre, si difiere sustancialmente del resto de los seres, debido a su capacidad de sugestión. La capacidad cultural de nuestra especie es única. Produce arte y sugestión, entre otras cosas. Así, una asociación de la idea de planta como algo complaciente, positivo o bueno explicaría satisfactoriamente la questión.

¿Si?, ...¿con esto se explica todo?

Pues, aunque parezca decepcionante para algunos,...Si. Estas conclusiones explicarían completamente el hecho de que una persona disfrute de la contemplación de un bonsái o del tacto al acariciar un gato y no una alfombra.

... el problema, es que todo esto es valido solo para explicar el comportamiento de un animal racional, como nuestra especie, frente a otras.Solo valido para explicar la reacción que tiene el ser humano frente al resto de seres vivos y no del comportamiento que puedan tener estos con nosotros, y lo que es más, entre ellos.
A primera vista, no hay animal ninguno que tenga macetas en su hogar, pero si analizamos solo uno de los incontables ejemplos extremos de comportamiento "humano"en animales, saludariamos a la pregunta original de este articulo con vacio tan grande como nuestra propia imaginación.Todas las razones anteriormente expuestas se derrumban, se colapsan.

En la plaza de la estación Shibuya, en Odate,Japón, se encuentra la estatua de un perro llamado Hachiko. Esta escultura se erigió estando este perro en vida, el cual, además, murió bajo ella un año después de su inauguración. Hachiko acostumbraba, sin falta, a acompañar a su amo hasta la estacion de tren y le esperaba en el mismo sitio hasta que él volviera de su trabajo. Tras dos años de vida juntos, su amo muere en el trabajo y no vuelve jamas. El animal, durante los próximos 10 años y hasta su ultimo día de vida, le espera todos los días en la estación de tren.

Los signos de interrogación me parecen mas grandes que cualquier pregunta que pudiera introducir entre ellos...

Obviamente hay algo que se nos escapa, o por lo menos a mi personalmente. Probablemente sera algo a lo cual no se puede llegar con la preciada deducción, pero si con la intuición, a la que tanto he subestimado. Es muy probable que exista una verdad universal que cubra y responda a la pregunta original. Y es mas probable todavía, que las pruebas de la existencia de aquella verdad universal, esa palabra de cuatro letras, están en los animales y no tanto en nosotros.

Las imágenes pertenecen a una serie llamada "Ashes and Snow" del fotógrafo Gregory Colbert. Ninguna de ellas ha sido digitalmente superpuesta. Recomiendo el homónimo documental.







martes, 30 de octubre de 2007

Zhassss.El fuego llegó

...y una llama, como surco de pólvora, comenzó a propagarse a partir de la comisura de mi boca. "¿Por qué no?" me dije tras leer la sentencia de Hermann Hesse

"Hacer versos malos depara más felicidad que leer los versos más bellos."


Así, en esta mañana del 30 de Octubre de 2007, me atreví a ... en fin, con esto.

Pues si, parece que la historia esta del hombre comienza con un hombre-mono entusiasmado con un trozo de madera ardiendo.
Aquella primera vez Prometeo, a pesar de sus buenas intenciones, no tuvo que causar muy buena impresión entre rayos y centellas mientras la peña corría a ponerse a cubierto. Eso fue hace 1 millón y medio de años...Claro que el tema de los palitos ardiendo por aquí y por allá, en cueva si y en otra también tardo mucho mas, solo unas 10.000 primaveras llevamos frotando con arte la madera.
Hasta que un listo llamado Dobereiner , en 1827, cuatro años antes que la 1ª cerilla, dijo: "el frotar se va a acabar" e... invento el mechero.

Fue en Africa, pues, donde el ser humano usó por vez primera el fuego, y fue Africa el escenario que eligio Hemingway para relatarnos una breve historia con uno de los comiezos mas sugerentes y evocadores que he leido jamas, y lo mejor es que no es ficticio, esas tres primeras lineas introductorias relatan un hecho tan cierto como incomprensible...
 
"El Kilimanjaro es una montaña cubierta de nieve, de 5.895 metros de altura, y dicen que es la mas alta de Africa. Su nombre es, en Masai, "Ngáje Ngái", "La Casa de Dios" . Cerca de la cima se encuentra el esqueleto seco y helado de un leopardo y nadie ha podido explicarse nunca que estaba buscando el leopardo por aquellas alturas."
H.Hemingway. Las nieves del Kilimanjaro. 
(Está en la despensa, pueden bajarla y leerla).

Y es tambien en Africa donde aparecio la musica, ese arte que expresa aquello que no puede ser dicho y sobre lo cual es imposible estar callado, como decia el autor de Los Miserables. Comenzemos pues este blog con musica africana... ¿y eso que es?...Yo apenas sé nada de eso, ¿tu sabes?.Pues si ni tú ni yo sabemos, ya sabes..."cuando no sabes lo que es... es jazz"
Ni siquiera voy a intentar dar mi opinion de lo que engloba esa palabra, solo dire que siempre me gustó y he estado de acuerdo con esta ultima afirmación.

De este primer álbum, que es una autentica antorcha de Prometeo, confieso que tengo envidia sana a todo aquel que no lo haya escuchado, porque la sensación tras la primera escucha es irrepetible, única, y si eres de esas personas que amarán este disco hasta el final, intentarás incontables veces recordar la sensacion que uno experimenta tras ese contacto inicial.
No es casualidad que sea la primera luz del Mechero.
Puedes escuchar el primer tema del albúm en el Jukebox, es la C.03 So What - Miles Davis. Hablo de Kind of Blue. Una obra, que por imposible que parezca, es 90% improvisación. Miles a la trompeta, Coltrane saxo tenor y Bill Evans al piano. Tres colosos.